Atracción turística

Los primeros días me costó bastante acostumbrarme: Ir por la Rambla era una tortura. Ir a la playa era una tortura. Buscar mesa en un bar era desquiciante. Sacar una foto del artista callejero era imposible. Las vacaciones eran más una carrera contra el tiempo en medio de los apretones de gente que buscaba lo mismo que yo sin conseguirlo jamás. ¿Qué podía tener de atractiva aquella locura? Hasta que un típico día reflexivo, de esos que siempre me arrinconan en un callejón depresivo, estalló en un cruce de peatones y me paré a observar esa estampida semejante a hormigas carnívoras en guerra (nunca he visto algo así, pero me vale, ok?): observando a la gente, tenía cierta gracia. Y mirando al cielo para comprobar que se estaba riendo como yo, encontré en realidad una pareja de ancianos, sentada en su terraza a esas horas de la noche, con un vino en una mesilla (pudo haber sido cerveza, o vodka, yo no veo a esa distancia), descojonándose de nosotros.

Los turistas somos la gran comedia, la única atracción para los habitantes de este monumento. No es el artista callejero el que nos entretiene, somos nosotros quienes, armados de ropas ridículas que no nos pondríamos el resto del año, apuntando costosos artilugios ‘tecno’ y peleando por la primera fila, hacemos las delicias de ese público de ángeles, jugadores de fútbol quietos, césares, bailarinas y osos Teddys…

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El Otro Yo

“…I see who you are
Behind the skin
And the muscles…”

Esto no es para tí. Es para tu OtroYo, ése que vive atrapado dentro de esa deformidad de EsteTú. Es con él con quien sueño cada noche, él es más real y más digno, y tú no eres más que una copia mediocre de todas Sus capacidades. Le hablo, le canto y lo llamo. Y él me responde. Sabe que no lo odio, que lo conozco desde que era una medusa eléctrica, hace milenios.

Algún día se hará fuerte con mi canto, y OtroYo cruzará el umbral, harto de tí y de tu miserable vida… saldrá a la superficie y acabará contigo. Te dará una tremenda paliza y te devolverá al agujero del que nunca deberías haber salido, maldita alimaña. Entonces, se disculpará, como todo un caballero, por tu estupidez, con esa sola mirada que reconozco ahora en sueños… y tendremos una vida desprolija y feliz, una casa abierta para los vagabundos, llena de niños y animales, y el tiempo del retorno, acuoso y simple, sin pasado y sin reproches.

Y en ese infierno de soledad se quedará, rumiante y aterrado, aquél que conocimos por EsteTú.

Vacaciones!!!

me voyyyyyyyyyyyyyyy… abandono a Rómulo y a Remo, que los alimente la zorra!!…… me despido de la oficina, el teléfono, el banco, el metro, el microondas, las pastillas para dormir, el estrés de no encontrar una aguja en el pajar, la traición al snob…

Y me espera Silvi, del otro lado, lista para recuperar el terreno de mi Reino que se contaminó de mentiras.

Los veo al regreso. No me llamen 😉

Roma

Pronto busqué un puntito en el mapa.
Cualquiera hubiera estado bien
pero fué justo
esa ciudad, esa.
Consulté a superiores,
cedí a mis súplicas,
y lancé mi flecha.

Armé cajas que conseguí en la calle
y metí en ellas todas mis huellas.
Acordé una fecha
para dejar las llaves de mis ventanas
en manos de un nuevo dueño
que pudiera abrirlas

Telefoneé a larga distancia,
‘¿pronto?’
Tuve que recitar
números y cifras,
hacer una lista de mis virtudes,
venderlas a muy buen precio
y atar mi cola a un billete de avión.

Tracé una estrategia,
prestando atención
por primera vez en la vida
al tiempo y sus cómplices,
esos extraños amigos:
el espacio, la velocidad, la luz.

Hubo un momento,
un momento de duda digno de toda fé.
Pero me puse una mano en un hombro,
y con la otra me dí palmaditas
Oré de rodillas
frente al altar de maletas,
‘ahí voy’
 
Será un avión
o un tren furioso
un tren muy pesado, enloquecido
que en cada frontera dejará un vagón
y llegará liviano y musical
depositándome con ternura
en mi destino,
a un millón de años luz

……………………..

Todo para escapar
lejos, muy lejos,
para no oír la sentencia,
(no quiero estar aquí
para entonces)
Alejándome
no de tí, sino del momento
fatídico
en que sepas y comprendas,
y confirmes,
que has perdido tu Reino.

Dame un Bisturí

Nunca te enamores de un gordo, querida.

Atenta al detalle, estoy diciendo que nunca te ‘enamores’ de un excedido de peso. Puedes, si lo deseas, acostarte con él y follar hasta que no puedas sentarte. O puedes invitarlo a un chino, que eso le encantará seguro y podrás sentirte que eres un pajarillo comiendo, llenándote la boca de grasa del pato con bambú.  Es un verdadero placer comer con alguien que disfruta realmente de una buena mesa. Pero no te enamores.

Enamorarse de un obeso (atenta, también estoy diciendo ‘obeso’, no ‘gordito’, ‘cachetón’, ni ninguno de esos motes, me refiero a un rebosante de papada como Buda) es para sufrir. Ya puedes adorarlo, anticiparte a sus deseos y hasta lamer el suelo por donde camina. Ese gordo no creerá jamás en tus sentimientos. Obvio, piensa que cada mañana luego de ducharse, ese gordo que te vuelve loca no es capaz de aclarar el espejo empañado, porque no puede ver su propio cuerpo reflejado, porque no puede observar sus tetillas caídas, porque no puede verse el sexo, empobrecido y afixiado debajo de su barriga. Piensa que ese gordo ha hecho una larga carrera de la burla: aprendiendo a burlarse de sí mismo, antes que lo hagan los demás. Ha aprendido a detestarse, antes que los demás. Ha expresado todo su asco, antes que los demás.

Y ahora vienes tú, linda, ¿y le quieres hacer borrar con el codo lo escrito con su regordeta manito? ¿Quieres hacerle ver lo inteligente, divertido, espiritual o profundo que te parece? Seguro te divierte su humor ácido y hasta encuentras sexys las cascadas de su cuello. Pues quítate esas románticas ideas de la cabeza, porque en cuanto te quedes babeando delante de esos avisos de Hugo Boss, ese gordo que va a tu lado confirmará que tú no lo quieres y no lo has querido nunca. Y encontrará un millón de otras razones rastreras para explicar tu presencia en tantas cenas en los chinos.

Mi consejo es que pases de él. Sin anestesia. No, no te empeñes en cambiar nada, porque no tiene arreglo. Un hombre cualquiera tiene muchas maneras de romperte el corazón, pero un hombre feo tiene la peor de todas: te convierte en su propia fealdad. Al menos uno guapo te deja bellos recuerdos cargados de su presencia. Al final dirás. ‘joder, que bueno estaba…’

Uno normalito te deja tardes pacíficas y bromas cursis. Podrás reírte y decir: ‘lo que me he reído con fulano…’

Pero uno feo sólo puede dejarte heridas. Y el amargo comentario: ‘yo lo quería, y él nunca me creyó…’

Haz algo mejor con tu tiempo. Cómprate zapatos de tacón, depílate, maquíllate a tu gusto (cosa que no podrás hacer junto a un gordo, no les gusta que vayas muy guapa), usa minifalda y enróllate con ese tonto tan guapo que te encuentras siempre en el metro.

De nada, guapa.

Sexo de Lujo

‘Esa tía es una prosti de lujo’, fué su comentario de introducción. Y el muy cerdo dejaba escapar su admiración por las barandillas de sus pestañas. Miré a la morenaza, colombiana, que se alejaba de nosotros envuelta en perfume, joyas, tacones.

‘Se va un fin de semana a Mónaco, a ver en primera fila el premio de la fórmula uno’.

‘¿Y que tiene que hacer a cambio?’

‘Pues chupársela al viejo que le pagará los 3.000 euros por los dos días de su compañía… (la miré subiéndose al taxi y le tuve pena) No pongas esa cara, seguro que te gustaría que te paguen eso por una mamada’

‘Pues no, fíjate’

‘¿Ah, no?

‘No’

‘¿Segura?’

‘Segura’

‘ ¿Tres mil euros por pasar un fin de semana en un hotel de lujo?…’

‘No’

‘¿Viendo la Fórmula Uno de cerca?…’

‘No’

‘¿En Mónaco?’

‘No’

‘¿Por qué no?

‘Porque no se la chuparía a ningún viejo por 3.000 euros… no me acuesto contigo por un trago…’

‘Venga ya… ¿No lo harías por ese dinero? ¿Que sería mejor?’

‘No lo haría por ese dinero ni por nada…’

‘No podrías mejorar esa oferta…’ 

 ‘…Porque lo mejor sería ser yo la persona capaz de pagarse un hotel, un puesto en primera fila para ver la fórmula uno en Mónaco y el escort de 20 añitos, bronceado y que me la chupe por 3.000 euros… ¿Ves? Puedo mejorarlo…’

Lealtad

Como en el Antiguo Egipto. El Milenario y Sabio Egipto, aquel que mordía las riberas fértiles del Nilo… Borro del Libro de los Muertos el nombre y el rostro del faraón que me ha traicionado. Como dijo mi madre, al enterarse: “verdareramente lamentable… ha perdido tu amistad, no me imagino nada tan triste como esto”

Lamentable. Pero necesario. Para mí, toda una lección.

Verdad o Consecuencia

Háblame de realidad.

Pero, si no puedes

encontrar poesía en la verdad,

entonces,

no hables.

Hombre Pequeñito

“Como no tengo la polla grande, buscaré tener el coche grande. Y sino… el móvil grande! Y sino… el ego grande! Y sino…”

Hombre pequeñito… ¿por qué no pruebas a sentir algo grande, para variar?

Kitsch (voces)

Tal vez sea la traducción pero no me ha gustado nada. Buenos, puede ser la traducción. Es que tiene que ser muy precisa, no cualquiera puede traducir poesía, y menos a Whitman. Ya, es que me parece que tiene muchos lugares comunes ¿Lugares comunes? Epa, esto no es un poeta de la Nueva Era como Coelho, abre la ventana por favor, esto es un poeta del s.IXX! Fíjate que habla de átomos, de atmósfera, de progreso, de sexo, de unidad. Casi parece el subconciente colectivo de Jung. No sé, voy a buscar entonces otra traducción. Este tipo era un adelantado, no un Pérez-Reverte. ¡Eh! ¡Pues a mí me gusta más en todo caso Pérez-Reverte! Por favor, jooo, es pésimo. Se curra mucho las novelas. Y por algo fué nombrado académico. Es pésimo, no puedo leerlo. A mí no me interesa que sea nombrado caballero de la corte si quiere, escribe mal. Joder, ¿Y todos los libros que vende? Pues yo me pondría a vender hamburguesas en la calle y después de vender un millón me darían la placa de la mejor carne. Que venda mucho no me interesa si no puedo digerir siquiera un primer párrafo. Es que ustedes dos creen en el cliché del escritor que es genial y muere pobre, como ese Whitman. ¡Ehhh, alto ahí, no, creemos en el escritor que escriba bien y cuente algo bien y punto! Lo que escriba tiene que ser muy bueno, dejarte algo. Y dale… lo trascendente en el arte… bufffffff… Además, Vargas Llosa es un capullo millonario pero escribe de puta madre. Y Gabriel García Márquez también, pero no es un capullo. Es que Pérez-Reverte engancha con sus detalles. Sólo rellena su pésima prosa. Eso de que enganche… American Psico me enganchó, que enferma, pero en sí el libro es olvidable, muy malo. Es que es como en el cine, está “El Código Da Vinci” que engancha y entretiene, y está pues, que se yo, “Amelie”, que es una obra a la cual siempre queremos regresar. A mí me pareció muy bueno “El Código…”. Yo no lo leí. Ni lo hagas, mejor lee “El Péndulo de Foucault”, de Umberto Eco. Eso. Es que “El Péndulo”… es difícil, es muy complicado de leer. Pero es una obra maestra. Lo bueno es complicado. Por eso están las obras maestras de los escritores buenos y la adaptación “light”, para los perezozos, de esas mismas obras maestras, como lo que hizo el tío ese de “El Código…”, que ni sé como se llama. Bueno, pero por ejemplo, a mí me fascina “Dirty dancing” ¡Joder! Y también “Star Wars”, ¿y por ser cine comercial no es bueno? Una cosa es buen entretenimiento, otra es buen arte. Jo, es que “Star Wars” es filosofía. No me jodas…. Y la primera trilogía estuvo muy bien hecha. Eso fueron los ochenta. Engancha. Por cierto, el otro día ví a Cortázar (…), … en el anuncio ése del reloj… ¡Ah! ¡Que susto! Pensé que lo habías visto en persona, yo también, y yo!, cuando dijiste “Ví a Cortázar”… No era Cortázar, era Elvis. Te tengo que hacer escuchar, tengo otro cd, no éste, con sus relatos cortos. Hacele escuchar el reloj, pero completo. Alguna vez tenemos que ser objetivos con nuestros autores contemporáneos, seguro que en el pasado se despreció a los buenos escritores para aplaudir a los malos. Es que en todas las épocas se leyó y aplaudió a los Pérez-Reverte, por eso los buenos morían pobres. Joder, tías, como se ponen con Alatriste. Volvamos a “Star Wars”, hay un sitio muy chulo en Chueca llamado “Luc, Soy Tu Padre” ¿Ah, si? Ja ja ja, que nombre chulo tiene. Ya por el nombre empezamos bien. Lo conozco, tenemos que ir alguna noche. Vale, pero vestidas de la princesa Leia, bien frikis de los ochenta ¿Y si vamos a un karaoke? ¡Eso! ¡Podemos probar también con un bingo! En el bingo te dan de cenar gratis ¿De verdad? Ya sé, nos vestimos de frikis, vamos al bingo a cenar con las viejitas, vamos al karaoke, siempre hay en el karaoke una mujer excedida de peso enfundada en un traje de lentejuelas rojas cantándole a su amor perdido, joder qué Almodovariano. Te acabas de inventar el término. Bueno, callar, pues luego del karaoke terminamos en “Luc, Soy Tu Padre”. ¿Puedo ir como Uma Thurman en “Pulp Fiction”? Eso ya es de los noventa. Pero es friki igual. Eso no es un friki. Bueno, pueden ser disfraces y listo. Vale, pero no esta semana sino la que viene, que me voy a Asturias. Yo conozco un bingo. ¿Puedo ir con la cámara? Claro. Pero tenemos que empezar la noche en el bingo. ¿Por qué esa fijación? No es una fijación, es cuestión de estilo: empezar con lo más kitsch te quita toda el pudor de entrada. Me voy, tengo entradas para los Scissor Sisters. ¿Que chuloooo! Tengo ya preparada mi boa de plumas fucsias. Me voy, se me hace tarde. Vale, nos vemos en dos semanas. Hecho.

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